El camino de Santiago, además de ser un recorrido atractivo por sí mismo, nos brinda la posibilidad de visitar no solo la tumba del apóstol Santiago, sino de conocer ciudades extremadamente interesantes por su acervo cultural.

Este recorrido comprende varias rutas, y puntos de encuentro, entre ellos se encuentra el camino francés, camino del norte, camino portugués y camino de Santiago primitivo, todos y cada uno de ellos nos ofrecen paisajes maravillosos, donde lo religioso y natural se conjugan para una experiencia de alto nivel.

Visitar en especial la cuidad de Astorga, a la cual se llega mediante el camino francés, resulta la oportunidad perfecta, para descubrir nuevas cosas, y ampliar nuestra cultura general.

Ciudad de Astorga, profunda y enigmática

Mediante el camino francés se llega a la ciudad de Astorga, localidad enigmática, no solo por su gran gama de monumentos, sino por su cultura en sí. Sin lugar a dudas, sus impresionantes edificaciones son dignas de nuestra atención, pero no podemos olvidar que esta ciudad guarda interesantes secretos gastronómicos.

Sí bien, construcciones como la Catedral de Santa María, imponente en su esencia misma, nos maravillan desde el mismo momento en que la vemos, introducirnos un poco en su historia y evolución nunca será una mala idea.

Tener la oportunidad de conocer más a fondo la historia de esta ciudad, pasearnos por cada uno de los hitos históricos que llevo a Astorga a ser la cuidad que es, resulta algo fenomenal. Ser testigo participe de la cultura y tradiciones más arraigadas, simplemente es una experiencia sin desperdicio alguno.

Además, las fábricas de chocolates, constituyen la esencia y espíritu de la ciudad misma, el tener acceso a algunas de ellas, nos permitirá acercarnos más a los inicios de esta ciudad y sus particularidades.

¿Por qué Astorga no tiene comparación?

Ser parte de Astorga, al menos por una tarde, es más que suficiente, el hecho de poder probar sus más deliciosas elaboraciones gastronómicas, como el chocolate propio de la zona, conocer cada detalle de su evolución, es algo que no tiene comparación.

Transitar y pasearnos por todos y cada uno de sus espacios, y sitios emblemáticos, no permitirán ver más allá de lo que está a simple vista, no es apreciar su cultura por lo que se dice que es, sino apreciarla por lo que representa. Esta mágica ciudad es testimonio vivo de la evolución humana a nivel mental y social. Conocerla es un regalo.

Así que, ¿te animas a visitarla? Te aseguramos que pasear por sus calles será todo un idilio que te dejará con ganas de saber más.